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Viajar
no es soñar, pero sí una forma de hacer realidad los
anhelos más íntimos. En los viajes, como en la vida,
con el invalorable material de la felicidad uno forja sus propios
sueños. Porque soñar siempre es posible. Y también
es posible, a corto o largo plazo, concretar esos sueños. Sobre
todo, cuando se aplican a ello todas las ganas y todo el esfuerzo
de que uno es capaz. Pero, más que nada, cuando se alienta
y se mantiene muy firme la confianza en alcanzar, tarde o temprano,
la meta deseada. |
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Porque
como dijo, muy acertadamente, el escritor francés Víctor
Hugo: "No hay nada como un sueño para alimentar
el futuro". Al día de hoy, ya no me quedan dudas
de que los sueños, y particularmente los relacionados con los
viajes, modifican para siempre el panorama de nuestra existencia. |
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