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¡Bienvenidos
a este, mi pequeño mundo de palabras, pinceles y paisajes!
La docencia, ejercida durante 33 años, me brindó
muchas y variadas satisfacciones.
Ya jubilada y a través de nuevas puertas e impensados
caminos, nuevas e intensas satisfacciones. Aquilatadas, luego,
con los logros de los hijos y con la llegada de los nietos.
Además, una certeza. A partir de ahí la vida
no concluye sino que se renueva cada día y adquiere,
poco a poco, nuevos matices. Y en ese renovado mundo, difícilmente,
tendrán cabida la depresión o la tristeza.
¡Es posible crecer y mientras se forjen metas y se acunen
sueños, uno se mantiene vivo!
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